miércoles, 17 de abril de 2019

Rompiendo barreras ilustrando tabúes

Las artes visuales no tienen más remedio que adaptarse al ritmo de los tiempos, al cambio en la sociedad, en las nuevas normas de convivencia... Es una tarea ardua, sobre todo para las generaciones de artistas que ven cómo lo que en sus inicios funcionaba, cambia rápidamente en pos de modas o por la adaptación a nuevas técnicas que se acaban implantando también a gusto del público. Ciertamente, hay que tener un talante diferente para crear arte y no caer en el olvido e incluso en la apatía; como dicen, "renovarse o morir".



En verdad, la sociedad en el siglo XX dio un giro inesperado, y no sólo eso, sino que durante todo el siglo hasta los albores del que nos encontramos, resultó que cada pocas décadas las concepciones artísticas iban cambiando. Además de todos los movimientos y corrientes de arte que fueron surgiendo, la sociedad misma cambiaba también cada cierto tiempo, surgiendo revoluciones donde menos te lo esperaba. Y muchas de ellas cogieron a los artistas del momento, como se suele decir, en bragas.

Por ejemplo, uno de los mayores cambios sociales fue la revolución sexual que, durante todo el siglo, fue llegando poco a poco. Pintores, escultores, dibujantes, y más tarde fotógrafos y cineastas no tuvieron más remedio que subirse a este carro, junto por supuesto con los ilustradores; estos veían cómo sus dibujos e impresiones debían cambiar su tono para adaptarse a las nuevas lecturas, que por supuesto también se volvieron más eróticas y, pasadas las décadas, claramente pornográficas. Cuando se dieron cuenta, no era difícil ver chicas follando gratis, ya fuera en novelas gráficas o cómics porno, e incluso en publicidad si querían dar a conocer literatura erótica o películas para adultos. Y claro está, su única opción fue adaptarse a todo esto y hacer su trabajo, esto es, ilustrarlo, ya fuera que estuvieran de acuerdo o no. Porque la sociedad se volvía muy liberal en cuanto a la sexualidad, y era justo y necesario seguir esta línea si querían seguir creando obras artísticas.



Otro aspecto de este asunto es que, realmente, hubo un auténtico endiosamiento del cuerpo de la mujer. Poco a poco, ver a una mujer desnuda en una ilustración fue pasando de un escándalo y una vergüenza a algo aceptado por casi todo el mundo, y más tarde, casi a una moda instaurada. Libros, revistas, publicidad... con excusas como dar consejos sexuales para mujeres, o mostrar desnudos femeninos como lo último en fotografía o pintura, no dejaban de apretar a los ilustradores para que realmente se dieran cuenta de que su arte y su trabajo tenían que volverse un poco pornográfico si no querían quedarse atrás en temas de arte... y en temas sociales también.

Desde que el mundo artístico es una fuente de negocio y, por ende, de dinero, no hay más que darle al público lo que quiere. Está bien si uno se sube al carro de estas corrientes, o aprende a aceptarlas como parte de su trabajo que no siempre puede ser estático. Pero cuando eres de la vieja escuela, tienes creencias arraigadas o simplemente un tema que está en boga no te agrada, debe ser difícil aceptar todo esto. Pero como el arte traspasa más allá de las personas individuales, es algo que tiene que ver con la realidad del momento y con su aplicación en medio físico, siempre tenemos nuevos artistas que plasman todos estos cambios que, al final, es lo que define nuestra sociedad y en definitiva la historia del mundo. Por eso, más allá de preferencias personales, acabamos viendo como los ilustradores, entre muchos otros, siempre encuentran el camino para seguir dándonos toda clase de obras de arte.

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